En la renovación museográfica del Salón Morelos del recinto del Poder Ejecutivo de la entidad, Carlos Barreto Zamudio, rector de El Colegio de Morelos, expuso que se está ante la oportunidad de entender que los nombres, los espacios públicos y las instituciones adquieren sentido cuando somos capaces de reconocer la historia que existe detrás de ellos.
De igual forma, destacó que la iniciativa de la gobernadora Margarita González Saravia por recuperar, preservar y difundir la historia de nuestra entidad no debe entenderse como algo conmemorativo, sino como un instrumento para comprender nuestro presente.
Por ello, a través de los retratos ejecutados por los pintores Jorge Cázares y Hugo Ortiz, se realizó una síntesis de más de un siglo y medio de edificación institucional de Morelos.
La historia política de Morelos no ha sido lineal, sino de construcción, colapso y reconstrucción de las instituciones; una historia atravesada por periodos de estabilidad constitucional, conflictos electorales, rebeliones, intervenciones militares, revolución social, gobiernos provisionales y procesos de alternancia política.
La nueva disposición de los retratos parte justamente de esta concepción: desde el nacimiento del estado, en 1869, establece como criterio fundamental presentar a quienes llegaron a la gubernatura mediante elección.
Esto permite reconstruir una historia más larga: desde la formación del estado liberal en el siglo XIX, pasando por el Porfiriato, la crisis política de principios del siglo XX, la Revolución y el zapatismo, la reconstrucción posrevolucionaria, el régimen político del siglo XX y las posteriores alternancias. Al mismo tiempo, expuso algunas excepciones necesarias, como la de Pedro Baranda, quien no fue electo, pero fue designado gobernador provisional en 1869 para organizar al estado recién creado. Precisamente por ello, ocupa un lugar fundamental: fue responsable de poner en marcha a las primeras instituciones y de preparar las condiciones para la elección del primer gobernador constitucional.
A partir de Francisco Leyva, la elección se convierte en el criterio general de la galería.
Esto nos permite distinguir entre los gobernadores constitucionales de una sucesión muy amplia y los gobernadores interinos, provisionales, sustitutos, encargados del despacho, gobernadores militares y jefes políticos.
Pero existen otras dos presencias excepcionales que tienen un fuerte significado histórico: Genovevo de la O y Lorenzo Vázquez. Su incorporación responde a la necesidad de reconocer una realidad que durante mucho tiempo quedó fuera de las narraciones institucionales: hubo momentos de la Revolución en los que el gobierno formal y el control efectivo del territorio no coincidieron. Incluirlos significa, por tanto, reconocer que la historia institucional de Morelos también debe dialogar con la historia de su revolución.
Finalmente, señaló que los retratos que hoy se exhiben en el Salón no deben entenderse solamente como una galería de personajes, sino que, vistos en conjunto, representan diferentes momentos de la relación entre los pueblos, las instituciones, los movimientos sociales, la revolución y el poder público en Morelos.




